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Alimentación
infantil
Mensaje
editado por:
Comodín














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Publicado:
Sab Jul 09, 2005 9:22 pm Asunto: Alimentación infantil
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Alimentación Infantil
Una
correcta alimentación es imprescindible para sentirnos sanos
y vitales. Pero la dieta puede ser mucho más: puede ser un instrumento
terapéutico tan eficaz como los fármacos más avanzados.
La medicina energética estudia cómo aplicar las propiedades
de los alimentos a la prevención y curación de enfermedades.
Uno de sus máximos exponentes en España, el doctor Jorge
Pérez-Calvo, nos descubre en esta entrevista algunas de las claves
de la dietoterapia energética, una disciplina que está consiguiendo
cada vez mayor reconocimiento por parte de la medicina occidental.
Especialista
en medicina natural, nutrición energética
y medicina oriental -además de miembro del claustro de profesores
de la Universidad Ramón Llull y del programa de medicina natural
de la Fundación Bosch i Gimpera adscrita a la Universidad de Barcelona-,
el doctor Jorge Pérez-Calvo lleva más de veinte años
asesorando a otros profesionales de la salud y a los enfermos que acuden
a su consulta de Barcelona sobre los aspectos energéticos de la
nutrición. Una amplia experiencia clínica y docente que
le ha permitido constatar los efectos terapéuticos de una correcta
alimentación.
Y es que, desde la óptica de la nutrición energética,
los alimentos son una herramienta terapéutica de primer orden
por su inmenso potencial curativo que, de forma aislada o en combinación
con otras terapias, pueden constituir una auténtica revolución
a la hora de aumentar nuestro nivel de energía y, por ende, potenciar
nuestra salud. Premisa con la cual el doctor Pérez-Calvo aplica
una dietoterapia personalizada a cada paciente con la que ha conseguido
notables remisiones y mejorías tanto en casos de alergia y asma
como en desequilibrios de mayor seriedad como la esclerosis múltiple,
la hepatitis o el cáncer.
Desde el punto de vista de la medicina oriental, el poder terapéutico
de los alimentos está en correspondencia con nuestras características
fisiológicas. Por eso debemos entender quiénes somos para
aprender qué podemos comer. La dietética es, desde esta
perspectiva, la primera medicina de la historia del hombre. No existen
recetas ni fórmulas milagrosas; el verdadero milagro es la sabiduría
del cuerpo. Según los antiguos médicos chinos, la nutrición
es una comunión entre el mundo y el individuo particular. Así,
la elección de los alimentos, el orden con el que los ingerimos,
las mezclas de sabores, la temperatura y el método de cocción
determinan reacciones psicofisiológicas que pueden ser drenantes,
tonificantes o reequilibrantes de la salud.
Para la medicina china, las características físicas y químicas
del alimento son factores secundarios. Los médicos chinos atienden
especialmente a las cualidades hereditarias y adquiridas del alimento
(su especie, su lugar, su método de cultivo y la influencia cosmológica
y planetaria), de modo que el alimento pueda consumirse poco después
de ser recolectado -con toda su frescura- y que su producción
y consumo esté en relación con la estación y el
lugar en el que vivimos. El sabor y el olor de cada alimento así como
su consistencia, su forma y su color permiten detectar al médico
chino la identidad energética del producto. En suma, cada alimento
es vehículo de energías específicas que bien utilizadas
pueden restaurar el principio vital del consumidor. Creado por el cosmos,
el alimento restaura en el interior de nuestro organismo ese orden cósmico
del cual procede.
Pese a que el abordaje energético de la alimentación tiene
un claro origen oriental, lo cierto es que sus principios empiezan a
ser cada vez más conocidos por los profesionales occidentales.
Muchos de ellos han comprobado que cambiar los hábitos dietéticos
de sus enfermos mejora su salud de forma a veces impensable. Es el caso
del doctor Pérez-Calvo, quien posee una amplia formación
en nutrición occidental y naturista moderna, además de
en las medicinas china, tibetana, macrobiótica, taoísta
y en el Ayurveda hindú. De ahí que le hayamos entrevistado
en la esperanza de que nos introdujera en las claves de la energía
de los alimentos, campo apasionante que puede ayudarnos a responder algunas
preguntas como cuál es la alimentación más adecuada,
si deberíamos modificar nuestra forma de comer o cómo utilizar
los alimentos para mejorar -o, incluso, solucionar- nuestros problemas
de salud.
-Que los alimentos influyen no sólo en nuestro nivel de energía
sino también en las emociones, el estado mental e, incluso, en
la conciencia es algo apenas considerado por la dietética occidental. ¿A
qué cree que se debe?
-A desconocimiento. Aunque en los últimos quince años el
interés sobre la relación que existe entre la comida y
el comportamiento humano es cada vez mayor. Hoy se sabe, por poner un
ejemplo, que los alimentos con alto grado de acidez como el azúcar
producen una disminución de las reservas de sales minerales y
una alteración de la flora intestinal con las consiguientes dificultades
en la asimilación de algunos aminoácidos necesarios en
la formación de los neurotransmisores y cuyo desequilibrio puede
provocar, por ejemplo, dispersión mental, dificultad para concentrarse,
cansancio general y decaimiento. Como se sabe también que el azúcar
blanco y otros azúcares monosacáridos como la miel -e,
incluso, la ingesta de demasiadas frutas- pueden alterar el nivel de
glucosa en sangre ocasionando hiperglucemia (lo mismo que su falta provoca
hipoglucemia relativa), condicionando el estado de ánimo. Se ha
probado también la relación existente entre el azúcar
y la hiperactividad infantil así como entre el consumo habitual
de cafeína y la ansiedad, el nerviosismo y el insomnio. Los ejemplos
son muchos y se conocen en la medicina oriental desde hace milenios.
Si la medicina occidental los pasó por alto es porque el abordaje
energético de los alimentos ha sido un paradigma desconocido para
Occidente, aunque la situación ya está cambiando.
-Hablemos de los alimentos que afectan a nuestro estado de ánimo. ¿Podría
darnos algunos ejemplos prácticos?
-En principio, cualquier alimento puede afectar a nuestra situación
anímica aunque por lo general no somos conscientes de esa relación
causa-efecto. Existen algunos ejemplos muy obvios entre los que podríamos
citar la ingesta de alcohol y su potencial desinhibidor de las tensiones
y las emociones estancadas, o del chocolate, que también suaviza
la insatisfacción de las emociones reprimidas. Y no olvidemos
el consumo excesivo de azúcar, que aumenta nuestra predisposición
a la depresión y la dispersión. Para comprobarlo basta
beber un vaso de agua con azúcar cuando se encuentra uno realizando
un trabajo intelectual -sea leer, escribir o estudiar- y observar que
el rendimiento decae notablemente.
-La dietoterapia energética abarca incluso el campo de las enfermedades
mentales. ¿Cuáles son los alimentos que, por ejemplo, recomienda
a un depresivo o a un esquizofrénico?
-Como regla general, las personas con predisposición a la depresión
deberían evitar consumir azúcar, miel, fructosa, sacarina,
frutas tropicales y alimentos ricos en sal como el bacon o algunos tipos
de carne además del alcohol y las drogas. En cuanto a los esquizofrénicos,
no es conveniente que se alimenten de productos demasiados expansivos
como el azúcar, los refrescos azucarados, los zumos de frutas,
el alcohol, las drogas y las especias. En ambos casos es muy conveniente
personalizar la dieta de manera que cada paciente tome aquellos alimentos
que aumenten sus recursos energéticos y fortalezcan sus riñones
y el sistema nervioso.
MITOS
Y EXPERIENCIA CLÍNICA
-La medicina occidental afirma que no existen alimentos que potencien
la sexualidad, que las comidas afrodisíacas son un mito que
conviene desterrar. ¿Cuál es su opinión?
-Desde el punto de vista de la medicina energética oriental, la
libido es una expresión de la energía de los riñones
y, en menor medida, de la del hígado. Por tanto, si la energía
de los riñones está en niveles bajos nuestra libido y potencia
sexual también se resienten. La dietoterapia aplica en estos casos
alimentos que estimulan la energía de estos órganos como
la cebolla, el alcohol de forma moderada, el marisco, el mijo o el trigo
sarraceno, entre otros.
-Usted concede gran importancia a la llamada dieta quelante como coadyuvante
para tratar la arteriosclerosis. ¿Se ha constatado en experiencia
clínica sus efectos?
-En mi práctica clínica he podido comprobar los efectos
beneficiosos de estos tratamientos. Hay alimentos que coadyuvan en una
terapia quelante. Me refiero al centeno, al arroz integral, a las algas,
a los vegetales de hoja verde o a los derivados de la soja, combinando
la terapia con fitoterapia y vitaminas antioxidantes entre otros elementos.
-¿Cuál es la manera más idónea de alimentarse?
¿
Considera adecuadas las recomendaciones de la OMS en ese sentido? -Los
hombres somos omnívoros; es decir, podemos comer casi de todo
ya que, como especie, estamos en la cúspide de la pirámide
evolutiva y hemos tenido que adaptarnos a diversos factores ambientales
y climáticos. Aún hoy hay personas que viven a 40º bajo
cero y quienes resisten 45º sobre cero en los trópicos; y,
como es lógico, estos aspectos externos condicionan la necesidad
de un tipo determinado de alimentación. La carne, por ejemplo,
resulta excelente para los esquimales pero en climas tropicales su consumo
debería ser reducido ya que el calor requiere de una alimentación
más refrescante, con preponderancia de vegetales y frutas. En
los climas templados la dieta debería basarse sobre todo en cereales
integrales, verduras, frutas, semillas y consumo de proteínas
procedentes del pescado, los productos del mar y las legumbres. Son las
mismas recomendaciones en las que la OMS está insistiendo en los últimos
años.
DIETA PERSONALIZADA
-¿Y deberíamos también adaptar nuestra alimentación
al tipo de trabajo que desarrollamos?
-Obviamente. La dieta ha de adaptarse a la constitución de cada
persona y a su actividad. Si se ejecutan trabajos físicos fuertes
que suponen un desgaste y un esfuerzo importantes, la necesidad de tomar
proteínas y ensaladas y frutas es mayor; si nuestra tarea es más
bien sedentaria, el acento debería ponerse en las verduras frescas,
cereales y legumbres. El trabajo intelectual, por su parte, requiere
de una buena calidad de proteínas, grasas e hidratos de carbono
y exige no abusar de la fruta ni de las verduras crudas sino tomar verduras
ligeramente cocinadas, legumbres y cereales integrales.
-¿Qué se puede esperar realmente de un cambio de dieta? ¿Son
sus efectos tan evidentes?
-De un cambio apropiado de dieta puede esperarse casi todo: disminución
o aumento de peso -según los casos-, mayor estabilidad emocional,
mejor humor, más energía y bienestar interno, mejora de
la salud en términos generales e, incluso, la solución
a determinados problemas o enfermedades. Pero hay que tener en cuenta
que estos cambios se empiezan a notar a partir de las 3 o 4 primeras
semanas ya que en un principio el principal efecto es la eliminación
progresiva de los tóxicos acumulados. Si el nuevo diseño
alimentario está bien ejecutado y es seguido con fidelidad los
resultados suelen ser excelentes.
-¿Cuál es su opinión sobre los regímenes
de adelgazamiento que tantas personas practican?
-Las dietas de adelgazamiento suelen buscar un efecto sintomático
y rápido, pretenden combatir los síntomas sin atender a
las causas energéticas y metabólicas profundas que los
originaron. Por eso muchas de esas dietas tienen un efecto rebote y posibles
efectos secundarios. En las grasas se acumulan muchas toxinas y si no
las conducimos a un lugar seguro y las eliminamos, al disminuir la grasa
como consecuencia del adelgazamiento las toxinas pueden desplazarse a
lugares más vitales, como los órganos. También hay
que tener en cuenta que cada parte del cuerpo es proclive a acumular
distintos alimentos y, dependiendo de esas áreas, habrá que
personalizar la dieta. La Medicina oriental y macrobiótica -y
lo hemos constatado con nuestra experiencia clínica- asegura que
la carne y el jamón se acumulan especialmente en los glúteos
y los muslos; y los lácteos blandos preferentemente en los senos
y en las zonas superiores del cuerpo. Además, toda persona que
siga una dieta de adelgazamiento tendría que asegurarse de que ésta
le aporta los adecuados nutrientes, vitaminas y minerales.
ANTOJOS:
UNA LECTURA ENERGÉTICA
-Parece que incluso los antojos o el deseo de consumir un alimento determinado
también tienen un origen energético...
-Los impulsos de ingerir un tipo de alimento en especial se explican
a veces por la falta de un nutriente específico o la carencia
de un tipo de energía como consecuencia de una alimentación
desequilibrada. Así, los que consumen mucha carne o huevos -alimentos
muy contractivos- experimentan la necesidad de tomar alcohol o chocolate,
que son productos expansivos. El café tiene un efecto tonificante
pero a costa de reducir la energía esencial del corazón
y los riñones. Ciertamente, el café ayuda a dirigir la
energía hacia la cabeza -lo que nos hace sentirnos más
despiertos- pero el coste en salud puede resultar caro. En cuanto a los
famosos antojos de las embarazadas pueden obedecer a deficiencias nutricionales,
a desequilibrios entre la ingesta de alimentos contractivos y expansivos
o a la eliminación de acumulaciones, típicas del embarazo,
producidas tiempo atrás, sin olvidar la posibilidad de que el
antojo esté enmascarando un problema psicológico. Por ejemplo,
en medicina energética la pasión por el chocolate o los
lácteos blandos se relaciona con la búsqueda inconsciente
de relaciones afectivas más gratificantes.
-¿Edulcorantes o azúcares naturales? ¿Cuál
es la mejor forma para satisfacer nuestro apetito de cosas dulces?
-La fuente más adecuada del sabor dulce está en los cereales
integrales, las hortalizas y las frutas, sobre todo las que crecen junto
a la tierra, por ejemplo la sandía, el melón o la fresa.
En cuanto a los mejores edulcorantes son los que contienen las sales
minerales necesarias para su propia combustión. En ese grupo cabe
incluir a las melazas de arroz, trigo, cebada, maíz, las frutas
secas (uvas pasas remojadas, orejones, pasas de Corinto), los concentrados
de frutas y el regaliz. Nuestro consejo es evitar en lo posible el consumo
regular de azúcar -sea blanca o morena-, miel y fructosa. Eso
sí, la miel puede utilizarse ocasionalmente con finalidad medicinal.
-La medicina energética también presta gran atención
a la forma de cocinar los alimentos.
-La cocina debe adaptarse a las necesidades individuales y a las estaciones
del año. Cuando hace frío deben evitarse los alimentos
crudos; y cuando hace calor lo que nos apetecerá serán
precisamente esos alimentos crudos y las cocciones ligeras. Asimismo,
en lugares secos suele cocinarse con más aceite que en los húmedos.
Una norma básica es la de comer los alimentos de la zona en la
que vivimos y de la estación en la que estemos. El arte de la
cocina es sumamente interesante y útil, una alquimia con la que
pueden lograrse resultados muy satisfactorios.
OBESIDAD
Y ALIMENTACIÓN INFANTIL
-La obesidad, incluso aquella que tiene un origen genético, ¿puede
controlarse mediante la alimentación?
-Desde la perspectiva de la dietética energética toda obesidad
es susceptible de ser controlada e, incluso, erradicada... siempre que
se cuente con la colaboración del paciente. Nosotros distinguimos
dos tipos de obesidad: la de forma de pera u obesidad inferior y la obesidad
en forma de manzana, superior o torácica. La primera suele estar
provocada por un exceso de carne, proteínas y grasas animales
y es lenta de eliminar; la segunda, más relacionada con la acumulación
de harinas, azúcares, lácteos y grasas, se corrige más
rápidamente.
-Hay personas que casi nunca desayunan y otras acostumbran irse a la
cama sin cenar. En cada país los hábitos varían. ¿Existen
recomendaciones generales válidas para todos?
-Consideramos que el ideal de comidas diarias no debe ser inferior a
tres o cuatro; eso sí, cuidando de no picar entre ellas, comiendo
sólo cuando sentimos hambre y masticando bien cada bocado. Las
cenas deben ser lo más equilibradas posibles y hacerla al menos
dos o tres horas antes de acostarnos. Si cenamos más tarde tendremos
que hacerla más frugal ya que a partir de las nueve de la noche
la energía digestiva decrece. Los desayunos deben estar compuestos
de alimentos húmedos y nutritivos aunque si hemos cenado tarde
y el sistema digestivo no ha descansado lo suficiente también
tendremos que hacerlos más ligeros.
-¿Es bueno tomar alcohol con moderación o debe evitarse
en todos los casos?
-Puede ser adecuado si acompaña a comidas de carne animal ya que
ayuda a compensar los efectos contractivos de la carne y facilita su
digestión, así como la de las grasas. En todo caso, siempre
es mejor optar por el alcohol de baja gradación, especialmente
el vino tinto, que provoca menos acidez y recalienta menos los tejidos.
-La alimentación infantil preocupa a muchos padres que no logran
que sus hijos coman las suficientes verduras o frutas. ¿Se alimentan
los niños de hoy de forma adecuada?
-Lamentablemente el mercado está ofreciendo alimentos infantiles
con escaso valor nutritivo. Se abusa del azúcar, la bollería,
las harinas refinadas, los alimentos fritos, los congelados, las pizzas,
las hamburguesas, los perritos calientes y los productos animales de
dudosa calidad mientras se pasa por alto el consumo de cereales integrales,
verduras, pescados, legumbres, semillas, frutos secos y frutas pese a
que son más ricos en nutrientes y de mayor valor energético.
No hay que olvidar el gran desconocimiento de la población sobre
cómo cocinar estos alimentos. ¿Cuánta gente sabe
preparar un mijo sabroso o una quinoa? Si queremos que nuestros niños
consuman más verduras tendremos que evitar precisamente que tomen
refrescos, golosinas, chocolates y bollería, que quitan la apetencia
por los alimentos verdes.
Oyana S. Abigel
Frutos
secos: energía en estado puro
Para la dietética energética, los frutos secos están
considerados como alimentos con un alto poder nutritivo y con efectos
tonificantes sobre el organismo. Entre ellos, las nueces se consideran
excelentes tónicos renales y estimuladores del sistema nervioso
y las funciones cerebrales.
Otros frutos secos recomendados son las almendras -por su efecto benéfico
sobre la energía de los pulmones-, los piñones -por su
elevada capacidad nutritiva y tonificante del hígado y el estómago-,
las uvas pasas -que fortalecen los riñones, el bazo y el estómago-
y los orejones -muy recomendables para aquellos que tengan debilidad
de la función cardiaca o del intestino grueso.
Como en todo, la medicina energética se basa en el equilibrio
y la moderación. Aunque los frutos secos presentan numerosas virtudes
su consumo excesivo puede provocar sobrecarga hepática que se
manifieste externamente en forma de acné o irritación.
Alimentación y espiritualidad
La alimentación energética no sólo busca incrementar
nuestra vitalidad y ayudarnos a prevenir o combatir enfermedades. Su
enfoque holístico -pretende ocuparse de todas las facetas del
ser humano- también alcanza al campo de la conciencia y la espiritualidad.
¿
Significa esto que existen alimentos más "espirituales" que
otros? Así parecen indicarlo los hábitos alimentarios de
muchos meditadores y personas que desarrollan trabajos de evolución
interior a las que la dietoterapia oriental aconseja evitar los fritos
y las grasas -porque aumentan la irritabilidad- así como disminuir
el consumo de crudos, de proteínas animales y de alimentos excesivamente
rudos optando preferentemente por los granos, las legumbres y las hortalizas.
En opinión del doctor Pérez-Calvo, "los trabajos evolutivos
requieren digestiones fáciles pero consistentes y que la energía
que proporcione el alimento alcance especialmente el eje central del
cuerpo".
Revista Discovery Salud
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